sábado, 3 de marzo de 2012

Conócete

Cuando uno empieza a estudiar psicología, es habitual que ponga en práctica ciertas técnicas para desarrollar o corregir conductas aplicándolas sobre el sujeto que tenemos más cerca, aquel que tenemos siempre a mano, es decir, nosotros mismos.

En la edad en que iniciamos la carrera, si bien nos queda mucho por aprender sobre la vida, el mundo y también sobre nosotros mismos, ya empezamos a conocernos un poco, tenemos una idea de nuestro carácter, de nuestras capacidades, de aquello que nos conviene para llegar a mejorarnos, sin embargo, a veces nos cuesta poner en práctica las nuevas conductas o los nuevos hábitos que nos pueden allanar el camino para conseguir nuestras metas a pesar de que la teoría parece muy clara.

Cuando empezamos a trabajar sobre nosotros mismos y a vernos de forma algo más objetiva, tenemos claro que modificando algunos hábitos y usando el sentido común podemos conseguir casi cualquier cosa que nos propongamos.

Por ejemplo, tomemos uno de aquellos propósitos que establecimos a principios de año, como hacer deporte o aprender un idioma, el sentido común tiene muy claro lo que debemos hacer para conseguirlo, no parece tan complicado, sin embargo, resulta increíblemente difícil incorporar algunos nuevos hábitos en nuestra vida y sobretodo ¡mantenerlos! y es que se requieren dos características que nos cuesta dominar : la motivación y la disciplina.

En primer lugar, debemos centrar nuestro objetivo como lo haría el arquero que busca el punto en la diana. Necesitamos conocer a donde queremos llegar, cuales son nuestras limitaciones y confiar en nosotros mismos.

Volvamos al tema de aprender idiomas por ejemplo, por lógica necesitaremos dedicar un tiempo extra además de las clases que sigamos, para leer textos en ese idioma, en revistas o diarios, escuchar videos y ver películas, también podemos buscar la forma de interactuar con nativos cada vez que se presente la oportunidad, entablando conversación sin temor a equivocarnos o hacer el ridículo, estamos aprendiendo y lo que nos interesa es practicar. Naturalmente esto requiere tiempo, un tiempo que deberemos buscar o restar de otras actividades, también necesitamos paciencia y sobre todo perseverancia.

En el caso del deporte ocurre lo mismo, debemos analizar nuestras rutinas e ir cambiándolas, encontrar tiempo, decidir un horario concreto y perseverar en ello, en este caso es importante tener una buena motivación sobretodo al principio, pues al cabo de unas semanas nuestro cuerpo se va a ir adaptando, se va a sentir mejor y el sacrificio se convierte en algo placentero.

Hace casi 2500 años, Sócrates ya sugería “Conócete a ti mismo”. Es necesario parar de vez en cuando y ver, observar, analizar nuestra forma de ser y de hacer para conocernos mejor. Darnos cuenta de aquello que hacemos o dejamos de hacer aunque nos perjudique, escuchar la voz de nuestra conciencia que nos orienta hacia un sentido más positivo de nuestra vida, de nuestras actuaciones, un sentido que nos permitirá aprovechar más y mejor todos nuestros recursos personales para alcanzar las metas, para conseguir llegar a ser lo que podemos ser de la forma más sencilla, sin prisas pero sin pausas y con mucha constancia.


3 comentarios:

  1. Para conocernos a nosotros mismos primero tenemos que salir de nuestro cuerpo y después contestar a las preguntas.

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  2. ¿Cómo se logra? ¿Con la meditación?

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  3. Se consigue prestando atención a lo que ocurre en nuestro entorno, a como nos sentimos después de tomar o no tomar decisiones, después de algún logro y en general a todo lo que nos llega, en una palabra a las "señales"... por supuesto que la meditación también ayuda.

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