viernes, 6 de julio de 2018

Flexibilidad


El discípulo fue a visitar al maestro en el lecho de muerte.

- "Déjame en herencia un poco de tu sabiduría", le pidió.

El sabio abrió la boca y pidió al joven que se la mirara por dentro

- “¿Tengo lengua?”

- "Seguro", respondió el discípulo.

- "¿Y los dientes, tengo aún dientes?"

- "No", replicó el discípulo. "No veo los dientes."

- "¿Y sabes por qué la lengua dura más que los dientes? Porque es flexible. Los dientes, en cambio, se caen antes porque son duros e inflexibles. Así que acabas de aprender lo único que vale la pena aprender."


Bruno Ferrero





viernes, 22 de junio de 2018

Otro día



El silencio interrumpido por el canto de los pájaros cada mañana, como preludio a las notas del Mediterráneo, ya es otro día.



viernes, 8 de junio de 2018

El árbol de los problemas



El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar mi vieja granja, acababa de finalizar su primer día de duro trabajo. Su cortadora eléctrica se había averiado, y le había hecho perder una hora de su trabajo, y ahora su antiguo camión se negaba a arrancar.

Mientras lo llevaba a su casa, permaneció en silencio.

Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia.

Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos.

Al entrar en su casa, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara sonreía plenamente. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. Posteriormente me acompañó hasta el coche.

Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad, y le pregunté acerca de lo visto cuando entramos.

- "Ese es mi árbol de los problemas", contestó.

- "Sé que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero hay algo que es seguro: los problemas no pertenecen ni a mi casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que, simplemente, los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego. Después, por la mañana los recojo otra vez. Lo más divertido es que... cuando salgo a la mañana a recogerlos, ni remotamente encuentro tantos como los que recordaba haber dejado la noche anterior."

Jorge Bucay




viernes, 25 de mayo de 2018

El ahora


-       "¿Dónde debo buscar la iluminación?"

- "Aquí"

- "¿Y cuándo tendrá lugar?"

- "Está teniendo lugar ahora mismo"

- "Entonces, ¿por qué no la siento?"

- "Porque no miras"

- "¿Y en qué debo fijarme?"

- "En nada. Simplemente mira"

- "Mirar... ¿qué?"

- "Cualquier cosa en la que se posen tus ojos"
-
- "¿Y debo mirar de alguna manera especial?"

- "No. Bastará con que mires normalmente"

- "Pero, ¿es que no miro siempre normalmente?"

- "No"

- "¿Por qué demonios...?"
-
- "Porque para mirar tienes que estar aquí, y casi siempre no lo estás"

Anthony de Mello






viernes, 27 de abril de 2018

Los gatos



Según el budismo, los gatos son unos seres iluminados que transmiten paz y tranquilidad, también se afirma que aquel que no mantiene una buena relación con su propio inconsciente es incapaz de conectar a fondo con un gato o de entender sus misterios.

Existe en Tailandia una preciosa leyenda basada en el budismo Theravada (budismo del linaje y de los antepasados) que figura en “El libro de los poemas del gato” Tamra Maew, conservado en la biblioteca Nacional de Bangkok.

Cuenta esta leyenda que cuando una persona que había alcanzado un alto nivel espiritual fallecía, su alma se fundía pacíficamente en el cuerpo de un gato. Esa vida era breve, lo que duraba la vida de un gato, pero al final el alma sabía que iba a alcanzar la Iluminación.

Además de esta creencia, el pueblo tailandés tenía una curiosa costumbre.

Cuando fallecía un familiar, se le enterraba en una cripta junto con un gato vivo, dejando no obstante un agujero en la cripta por donde podía salir el animal y cuando éste lo hacía, las gentes sabían que el alma de su ser querido se encontraba dentro del gato… De esta forma alcanzaban la libertad la paz y la espiritualidad que podía guiar al alma por su siguiente camino hacia la Ascensión.

Suele decirse que los gatos son como pequeños monjes que se pasan el día meditando y son capaces de proporcionar armonía en el hogar.

Algunas ordenes budistas (Fo Guang Shan) consideran que son como personas que han alcanzado la iluminación.

En cualquier caso los que convivimos con ellos sabemos que los gatos son seres libres que beben cuando tienen sed, comen cuando tienen hambre, duermen cuando tienen sueño y hacen todo aquello que tienen que hacer sin preocuparse de agradar a nadie. Piden caricias cuando les apetece, pero también saben estar junto a su humano cuando éste pasa por un momento crítico, lamiéndole las manos y ronroneándole en el regazo.

Son leales, fieles, afectuosos aunque sus manifestaciones de afecto son íntimas y sutiles y resultan verdaderamente profundas, les gustan y disfrutan de la compañía de personas tranquilas y capaces de interiorizar, pero huyen del ruido, la tensión y el bullicio.

Los gatos son seres especiales, sus miradas nos transportan hacia mundos interiores, sus curiosos movimientos nos recuerdan posturas de yoga, mostrando elegancia y equilibrio.

Los queremos y los admiramos aunque a veces parece que se crean auténticos dioses, como de hecho lo fueron en tiempos del antiguo Egipto, pero es algo que les otorgamos con  indulgencia y cierto orgullo. ¿A quién no le gusta convivir con un ser divino…?

Sigmund Freud decía que “el tiempo que pasamos con los gatos no es jamás una pérdida de tiempo”.

Françoise Mascaraque


viernes, 13 de abril de 2018

Egoïsmo




El Primer Ministro de la Dinastía Tang fue un héroe nacional por su éxito como estadista y como líder militar. Pero a pesar de su fama, poder, y salud, se consideraba un humilde y devoto Budista.

A veces visitaba a su maestro Zen favorito para estudiar con él, y parecía que se llevaban bien. El hecho de ser primer ministro parecía no afectar su relación, que parecía ser la de un venerado profesor y un respetuoso alumno.

Un día, durante su visita usual, el Primer Ministro le preguntó al maestro:

- "¿Su Reverencia, qué es el egoísmo de acuerdo al Budismo?"

La cara del maestro se volvió roja, y con una voz condescendiente e insultante, le respondió:

- "¿Qué clase de pregunta estúpida es esa?"

Esta respuesta inesperada impactó tanto al Primer Ministro que se quedó callado y furioso. El maestro Zen sonrió y dijo:

- "ESTO, Su Excelencia, es egoísmo".




viernes, 30 de marzo de 2018

Primavera


El sol en Aries
Nos trae la primavera
Tierra despierta

Olores, colores
Belleza de las flores
La vida luce

La naturaleza
Es pura efervescencia
La vida fluye



viernes, 16 de marzo de 2018

Dientes de león


Un hombre que se sentía muy orgulloso del césped de su jardín se encontró un buen día con que en dicho césped crecía una gran cantidad de dientes de león. Y aunque trató por todos los medios de librarse de ellos, no pudo impedir que se convirtieran en una auténtica plaga.

Al fin escribió al Ministerio de Agricultura, refiriendo todos los intentos que había hecho, y concluía la carta preguntando:

- “¿Qué puedo hacer?”

Al poco tiempo llegó la respuesta:

- “Le sugerimos que aprenda a amarlos”

Anthony de Mello



viernes, 2 de marzo de 2018

Agua


Olas violentas
Cual furias desatadas
que se estrellan

Sobre las rocas
Fluyen ríos de espuma
hasta la arena

Elemento agua
De la calma a la furia
Siempre cambiando





viernes, 16 de febrero de 2018

¿Donde está el paraguas?


Al cabo de diez años de aprendizaje, Zenno creía que ya podía ser elevado a la categoría de maestro zen. Un día lluvioso, fue a visitar al famoso profesor Nan-in.

Al entrar en la casa de Nan-in, este preguntó:

- "¿Has dejado tu paraguas y tus zapatos del lado de afuera?"

- "Por supuesto", respondió Zenno. "Es lo que manda la buena educación. Actuaría de la misma manera en cualquier lugar."

- "Entonces dime, ¿pusiste el paraguas a la derecha o a la izquierda de tus zapatos?"

- "No tengo la menor idea, maestro."

- "El budismo zen es el arte de tener conciencia total sobre lo que hacemos", dijo Nan-in.

– "La falta de atención a los pequeños detalles puede destruir por completo la vida de un hombre. Un padre que sale corriendo de la casa puede olvidar un puñal al alcance de su hijo pequeño.

Un samurai que no mira todos los días su espada, terminará por encontrarla oxidada cuando más necesite de ella. Un joven que olvida llevarle flores a su amada va a terminar por perderla."

Y Zenno comprendió que aunque conociera bien las técnicas zen del mundo espiritual, había olvidado aplicarlas en el mundo de los hombres.