viernes, 21 de abril de 2017

Incongruencia - Cuento Zen


Todas las preguntas que se suscitaron aquel día en la reunión pública estaban referidas a la vida más allá de la muerte.


El Maestro se limitaba a sonreír sin dar una solo respuesta.
Cuando, más tarde, los discípulos le preguntaron por qué se había mostrado tan evasivo, él replicó: "¿No habeis observado que los que no saben qué hacer con esta vida son precisamente los que más desean otra vida que dure eternamente?".
"Pero ¿hay vida despues de la muerte o no la hay?", insistió un discípulo.
"¿Hay vida antes de la muerte? ¡Esta es la cuestión!", replico enigmáticamente el Maestro.






viernes, 7 de abril de 2017

Fenómenos Celestes

Siempre corriendo, o debería decir volando o tal vez flotando…
Me gusta cuando se recorta su blanca silueta cambiante sobre el azul.
Encuentro caballos, dragones, ángeles u otras criaturas que se esconden en ellas.
Aparecen abultadas, negro sobre gris, anunciando tormenta.
El viento  las convierte en hebras deshilachadas por el cielo.
Otras caen como una ola, en cascada por las laderas del monte.
Forman un mullido colchón inmaculado vistas desde las alturas.
Al atardecer se convierten en una variada paleta de colores.
¿Que sois, aire, agua? nubes siempre cambiantes.

Françoise M.



viernes, 24 de marzo de 2017

La fuerza del hambre






































Esta historia transcurre en el Japón durante un período de hambre.
Un campesino que no tenía con qué alimentar a su familia se acuerda de la costumbre que promete una fuerte recompensa al que sea capaz de desafiar y vencer al maestro de una escuela de sable. Aunque no había tocado un arma en su vida, el campesino desafía al maestro más famoso de la región.

El día fijado, ante numeroso público, los dos hombres se enfrentan. El campesino, sin mostrarse nada impresionado por la reputación de su adversario, lo espera a pie firme, mientras que el maestro de sable, estaba un poco turbado por tal determinación.

— ¿Qué será este hombre?, piensa. Jamás ningún villano hubiera tenido el valor de desafiarme. ¿No será una trampa de mis enemigos?

El campesino, acuciado por el hambre, se adelanta resueltamente hacia su rival. El Maestro duda, desconcertado por la total ausencia de técnica de su adversario.

Finalmente, retrocede movido por el miedo. Antes incluso del primer asalto, el maestro siente que será vencido. Baja su sable y dice:

— Usted es el vencedor. Por primera vez en mi vida he sido abatido. Entre todas las escuelas de sable, la mía es la más renombrada. Es conocida con el nombre de “La que con un solo gesto da diez mil golpes”. ¿Puedo preguntarle, respetuosamente, el nombre de su escuela?

— La escuela del hambre –responde el campesino.

Cuento zen






viernes, 10 de marzo de 2017

Lluvia



Cae la lluvia como lágrimas del cielo que vienen a saciar la sed de la tierra, que lo agradece haciendo brotar espontánea  y generosamente toda la naturaleza.

Me gusta ver caer la lluvia detrás de una ventana, deformando las figuras cuando baña el cristal, cuando azota las fachadas de las casas y los edificios, limpia las calles, forma charcos en la tierra y las gotas salpican con fuerza.

Me gusta pasear por la calle con mi paraguas transparente que me cubre hasta los hombros como si caminara dentro de una burbuja que me permite ver por donde voy y quien viene de frente.


Hoy el ruido de la lluvia me despertó con su peculiar sonido, al caer las gotas sobre el hierro del balcón, pero entonces mientras me arrebujaba entre las  sábanas, me pareció que sonaba como un canto triste y melancólico, como una música de Erik Satie y me recordó que por varios motivos, hay gentes que  no tienen a donde ir, ni donde resguardarse y para ellos la lluvia no tiene nada de bucólico, sino que les hunde aún más en el fango de una tragedia inhumana.





viernes, 24 de febrero de 2017

La luz tentadora



Un abejorro grande de muchos colores y vagabundo andaba zumbando en la oscuridad, cuando descubrió lejos una pequeña luz.
    
En seguida dirigió las alas hacia aquella dirección, y una vez que hubo llegado junto a la llama, empezó a dar vueltas alrededor mirándola maravillado. ¡Qué hermosa era!
    
No contento con admirarla, quiso hacer con ella lo mismo que hacía con las flores olorosas: se alejó, se giró y apuntando con coraje hacia la llama, le pasó encima tocándola con las alas. Se encontró, aturdido, a los pies de la luz; y se dio cuenta, con estupor, de que había perdido una pata y de que la punta de las alas estaba toda chamuscada.
    
“¿Qué me ha sucedido?”, se preguntó.
    
No podía absolutamente admitir que de una cosa tan hermosa como aquella llama, le pudiese venir algún mal; por lo tanto, después de haber recuperado un poco de fuerza, con un golpe de alas se puso a volar.
    
Dio algunas volteretas. Y de nuevo se dirigió hacia la llama para posarse encima. Y en seguida cayó, quemado, en el aceite que alimentaba la llamita.
    
“Maldita luz”, murmuró el abejorro al terminar su vida. “Creía encontrar en ti mi felicidad, y en cambio, he encontrado la muerte. Por dejarme encandilar por tu luz he conocido tu naturaleza peligrosa”.
    
“Pobre abejorro”, respondió la llama. “Yo no soy el Sol, como tú esperabas e ingenuamente creías. No soy otra cosa que una llama; y quien no sabe usarme con prudencia, se quema las alas…”

Leonardo da Vinci








viernes, 10 de febrero de 2017

Sombras





















Miro de reojo y la veo, pegada a mi, caminar bajo el sol.
A veces va por delante y otras va por detrás.
Siempre me acompaña.

Aunque también está dentro,
Y la siento como un desgarro, cuando  algo me hiere o me molesta.
Entonces me enfrento, luchamos, discutimos.
La rechazo, intento acallarla, pero ella insiste, implacable.
Finalmente me rindo y la acepto. Ella siempre tiene razón.
Nos abrazamos y reímos en la luz.

Françoise M.

viernes, 27 de enero de 2017

Cuento . Un hombre santo


La voz se propagó a través de la campiña, sobre el sabio hombre santo que vivía en una casa pequeña encima de la montaña. Un hombre de la aldea decidió hacer el largo y difícil viaje para visitarlo. Cuando llegó a la casa, vio a un viejo criado al interior, que lo saludó en la puerta. "Quisiera ver al sabio hombre santo", le dijo al criado. El sirviente sonrió y lo condujo adentro.
Mientras caminaban a través de la casa, el hombre de la aldea miró con impaciencia por todos lados en la casa, anticipando su encuentro con el hombre santo. Antes de saberlo, había sido conducido a la puerta trasera y escoltado afuera. Se detuvo y giró hacia el criado, "¡Pero quiero ver al hombre santo!"
"Usted ya lo ha visto", dijo el viejo. "A todos a los que usted pueda conocer en la vida, aunque parezcan simples e insignificantes... véalos a cada uno como un sabio hombre santo. Si hace esto, entonces cualquier problema que usted haya traído hoy aquí, estará resuelto".



viernes, 13 de enero de 2017

El viaje de sus sueños




Avanza por el túnel atraído por la luz, se siente ligero, una fuerza interior lo impulsa a seguir, tiene que llegar hasta el final.

La luz lo deslumbra, va entrecerrando los ojos para ir adaptándose. Se encuentra en un lugar extraño, luminoso y brillante. Las calles amplias por donde circulan uno vehículos silenciosos y livianos, hay muchas zonas verdes, las casas pintadas de colores vivos, con grandes ventanales y jardines en las terrazas a modo de tejados, la gente camina sin prisas y sus rostros reflejan felicidad. Sus ropas de tejidos naturales y cómodos reflejan la individualidad y originalidad de cada uno, se saludan con una amplia sonrisa y se reúnen en las plazas para hablar y tocar extraños y melodiosos instrumentos musicales y compartir.

Sentada junto a la entrada del parque, a la sombra de un arce de hojas verdirojas está leyendo. Se acerca y ella levanta la vista del libro y le regala una amplia sonrisa, le tiende  la mano y se van caminando cariñosamente apoyados el uno en el otro… Una mariposa de colores brillantes se posa sobre su hombro, la observan y se cruzan sus miradas cargadas de un brillo intenso.

Suena el despertador. Abre los ojos, otra vez el mismo sueño. Se prepara para salir hacia su trabajo y volver a su vida de prisas, de preocupaciones, de frustraciones, de asfalto lleno de coches ruidosos y de casas grises, de caras tristes que caminaban bajo la llovizna.

Mientras camina piensa en lo que daría por volver a ese otro mundo, el de sus sueños, mejor aún para quedarse… Se siente atrapado entre dos mundos.

Camina sin ganas. Aquella mañana algo llama su atención, al pasar junto a la estación, observa que han abierto un nuevo negocio y curiosamente el logo le impacta, es idéntico a la mariposa de su sueno. Duda por unos instantes  y finalmente se acerca al local y entra. Tiene el aspecto de una agencia de viajes… en la publicidad destaca el logo de la mariposa y una frase : ¡Atrévase a realizar el viaje de sus sueños!

Una empleada de sonrisa amable se le acerca y le pregunta : ¿está listo señor para realizar el viaje de sus sueños? El balbucea intentando pedir aclaración.
Ella le contesta : Es su sueño señor, no le costará nada, tan solo tendrá que desearlo desde lo más profundo de su ser y perder el miedo a conseguirlo, sólo así podrá llegar hasta su sueño. Ese es el camino.

Françoise M.




viernes, 30 de diciembre de 2016

Supervivencia - Cuento Zen


Día tras día, el discípulo hacía la misma pregunta: "¿Cómo puedo encontrar a Dios?"

Y día tras día recibía la misteriosa respuesta: "A través del deseo".
"Pero ¿acaso no deseo a Dios con todo mi corazón? Entonces ¿por qué no lo he encontrado?"
Un día mientras se hallaba bañándose en el río en compañía de su discípulo, el Maestro le sumergió bajo el agua, sujetándole por la cabeza, y así lo mantuvo un buen rato mientras el pobre hombre luchaba desesperadamente por soltarse.
Al día siguiente fue el Maestro quien inició la conversación: "¿Por qué ayer luchabas tanto cuando te tenia yo sujeto bajo el agua?"
"Porque quería respirar".
"El día que alcances la gracia de anhelar a Dios como ayer anhelabas el aire, ese día te habrás encontrado".




viernes, 16 de diciembre de 2016

Ausencias



Este año no me siento con fuerzas para celebrar la Navidad.
Demasiadas ausencias en un solo año, demasiados recuerdos, demasiadas costumbres cuya repetición causa mucho dolor en heridas que nunca van a sanar.

Pero la vida sigue.  Otros seres queridos que atender, a quien escuchar, animar y amar. Momentos de amnesia transitoria que dibujan en mi una sonrisa, al compartir sus ilusiones, como un rayo de sol entre las nubes de un cielo lluvioso. Encerrada en una realidad en la que hago lo que puedo para amenizar el viaje de huida.

Así es la vida en este universo en el que vivo hoy, y mi consciencia, entre dimensiones perdida, anhela otro universo donde el espacio y el tiempo están reconciliados.


Françoise.