viernes, 25 de marzo de 2016

Conversión - Cuento Zen


A un grupo de sus discípulos que estaban tremendamente ilusionados con una peregrinación que iban a emprender les dijo el Maestro: "Llevad con vosotros esta calabaza amarga y aseguraros de que la bañáis en todos los ríos sagrados y la introducís en todos los santuarios por los que paséis".

Cuando regresaron los discípulos, la amarga calabaza fue cocinada y posteriormente servida como comida sacramental.

"Es extraño", dijo con toda intención el Maestro después de haberla probado, "el agua sagrada y los santuarios no han conseguido endulzarla".





viernes, 11 de marzo de 2016

Los mitos que llevamos dentro




La mitología no es simplemente una recopilación de cuentos, tampoco es una religión aunque algunos de sus elementos se encuentren en todas ellas si  sabemos leer entre las líneas de los libros sagrados, la mitología es la suma del conocimiento de la psique humana, como nos enseño Carl G. Jung.

A través de los sueños, a través de las figuras mitológicas en las que solemos pensar, que admiramos, tememos o expresamos de alguna forma en los momentos críticos de nuestras vidas, se refleja una búsqueda de nuestro sentido de la vida. Los mitos son imágenes que anidan en el inconsciente colectivo, que pertenecen a todas las culturas de nuestro mundo y suelen repetirse con alguna variante.

En psicología, en el trabajo de crecimiento personal, son elementos clave que nos van indicando las etapas por las que pasamos, el conocimiento del mito nos  puede dar claves de cómo se va desarrollando ese proceso.

Con frecuencia se puede ver en personas con enfermedades terminales funcionando como un potente  elemento de transformación, una transformación que va  a menudo mas allá de lo psicológico y que afecta también a lo físico y nuestra percepción de lo espiritual.

Algunos mitos como los de Inana y su hermana Ereshkigal, (deidades sumerias relacionadas con el amor y la muerte) suelen aparecer en estos casos concretos, también se ve en mujeres que están viviendo una situación más o menos crítica en su relación con sus hijos o que se acercan a la menopausia entran en contacto con el arquetipo de la diosa Cibeles o Ceres, momentos en los que debemos dejar todo aquello en lo creíamos, en lo que se apoyaba nuestra vida y renovarnos para seguir creciendo y creando en otra dirección más amplia, más sabia. 
  
¿Como conectamos con estos mitos?  A través de lo sueños habitualmente muy vívidos que nos despiertan en mitad de la noche, mediante una sincronicidad o sea coincidencia que se da cuando casualmente tenemos algo en mente y de la forma más inesperada se pone a nuestro alcance en el mundo real, o cuando nos obsesionamos por algo, por algún personaje, alguna historia, algún cuadro, etc… algo que llevamos dentro y que quiere salir a la luz … y ampliar o modificar nuestra percepción consciente.

Ver también - 22/07/2011 – Mitos y leyendas sobre nosotros mismos.



viernes, 26 de febrero de 2016

Despreocuparse – Cuento Zen


"¿Qué debo hacer para llegar a la Iluminación?".

"Nada".

"¿Cómo es eso...?".

"La Iluminación no es cuestión de "hacer". La Iluminación se produce".

"Entonces, ¿no puede alcanzarse nunca?".

"Por supuesto que puede alcanzarse".

"¿Y cómo?".

"No haciendo".

"¿Y qué hay que hacer para llegar a no hacer?".

"¿Qué hay que hacer para dormirse o para despertarse?".




viernes, 12 de febrero de 2016

El sentido de la vida



Con el paso del tiempo, cuando hago balance, siempre aparece la misma pregunta ¿y cual es el sentido de la vida?  Si bien ya he entendido algunas cosas como resultado de decisiones, hechos, situaciones fortuitas y sincronicidades que han ido dando forma y orientación a mi vida, sigo preguntándome, lo cual me parece una actitud muy sana que me mantiene alerta y me motiva por seguir aprendiendo y avanzando, eso sí, a estas alturas de mi vida y ya que puedo permitírmelo en cosas que me gustan especialmente y me permiten crecer y sentirme bien y en paz conmigo misma.

Porque ¿que es la felicidad? Yo tengo muy claro que no es ese estado ilusorio de bienestar y perfección que podemos alcanzar rodeados de bienes de consumo, que si bien en algunos casos nos pueden agradar o facilitar la vida solo nos dan una felicidad pasajera. La felicidad se encuentra a ratos, la encontramos en las cosas de nuestra vida diaria, yo me siento muy feliz viendo un amanecer, una puesta de sol, leyendo un buen libro, escuchando una música que me guste o viendo una buena película, una fotografía y cuando mis hijos o demás familiares o amigos consiguen algún éxito, cuando mi familia me felicita sinceramente por una buena comida, cuando veo que los pacientes evolucionan, reorganizan su mundo o su mente y se sienten mejor, etc.

Pienso que mucho más que buscar la felicidad que es algo que la vida se encarga de ir entregándonos a diario por goteo, es más importante, al menos para mí sentirme en paz conmigo misma, lo cual no siempre resulta fácil, exige esfuerzo y honestidad conmigo misma. Pero le pongo empeño y consigo unos resultados bastante buenos por momentos y esos momentos se convierten casi en una "experiencia religiosa"...

Volviendo al sentido de la vida, creo que puede ser eso, aprender a entender el mundo y a conocernos mejor para poder acercarnos a entender a los demás.


Y para Uds, ¿cual es el sentido de la vida?

viernes, 29 de enero de 2016

El juramento – Cuento Zen


Una vez, un hombre atormentado por sus problemas juró que si éstos se solucionaban, vendería su casa y donaría a los pobres todo el dinero obtenido de la venta.

Llegó el momento en que se dio cuenta de que debía cumplir su juramento. Pero no deseaba regalar tanto dinero. De manera que ideó una forma de eludir esta situación.

Puso la casa en venta, valuándola en una moneda de plata. No obstante quien comprara la casa debía adquirir un gato. El precio pedido por este animal era de diez mil piezas de plata.

Otro hombre compro la casa y el gato. El primero dio a los pobres la moneda de plata, y guardo en sus bolsillos las diez mil.


La mente de muchas personas funciona de esta manera. Deciden seguir una enseñanza, pero interpretan su relación con ella según su propia conveniencia.


viernes, 15 de enero de 2016

Un cuento japonés...


No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: "¡Crece, maldita seas!"

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de solo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros!

¿Tardó sólo seis semanas crecer?
No.
La verdad es que se tomo siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo.

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que -en tanto no bajemos los brazos, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos-, si está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando este al fin se materialice.


"El triunfo no es mas que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia".


viernes, 1 de enero de 2016

¡Feliz Año Nuevo!


Ya hemos llegado al 2016, pues si,  ya han pasado 15 años de este nuevo siglo, quien lo diría. Recuerdo cuando era joven y nos empezaban a vender la idea de un mundo con una sociedad del bienestar y yo me imaginaba como sería el año 2000, me veía de lleno en una novela de ciencia ficción en un mundo que imaginaba luminoso, con amplias viviendas inteligentes donde todo estaba automatizado, brillante, con un toque minimalista donde la gente ya no necesitaba trabajar, todo funcionaba con energía natural y los espacios naturales eran frondosos y cuidados, donde ya no existían enfermedades, ni guerras, ni gentes pobres, cada uno se dedicaba a trabajar en lo que le gustara, en fin ya se lo pueden imaginar… y aquí hete que sin darnos cuenta estamos ya en el 2016 y vivimos en un mundo que se parece más al mundo de Blade Runner que al de mi sueño, es un mundo oscuro, lleno de contaminación, de pobreza, de empleos y trabajos cutres donde hay mucha inseguridad y  amenazas de todo tipo, enfermedades nuevas y vivimos en espacios cada vez más pequeños y saturados, lo único que  hay similar a mi mundo soñado es la tecnología, pero el bienestar es escaso y la gente sobrevive.

Ultimamente tengo los pies muy en la tierra, me siento muy realista y como cualquiera que es  realista  con un puntito de pesimismo, si bien, no desespero, confío en que las cosas pueden cambiar y mejorar y aunque ya no creo en mi mundo soñado por ahora, tal vez lo encuentre en  una próxima vida.

Por eso para este año mis deseos sinceros son que haya más paz y menos miseria y dolor en nuestro mundo, más justicia, mas solidaridad, menos egoïsmo y más  comprensión y compasión por parte de los dirigentes políticos que son los que pueden  aportar mejoras para  las gentes del país, que dejen de engañarnos, que se centren en resolver los auténticos problemas que nos angustian y agobian y nos permitan recuperar la ilusión y el bienestar prometido.

Nada más, os deseo a todos un buen año y un mundo mejor


viernes, 18 de diciembre de 2015

¡Ha vuelto la Navidad!



Ya regreso esa etapa del año en la que implícitamente parecen imponerse una serie de hábitos y actitudes que la propia sociedad se va encargando de revisar y corregir o tal vez debería decir actualizar con el paso del tiempo. 

Yo no sé si os habéis dado cuenta, pero desde hace algunos años las cosas están cambiando, es posible que las restricciones obvias que nos impone la Crisis tanto en nuestros presupuestos familiares como institucionales influyan. En las ciudades se ven menos decoraciones de luces o se repiten las de años anteriores, se ven afortunadamente, menos abetos naturales talados al efecto y más artificiales, mucho más acordes a mi entender con lo que representa ya en este siglo XXI esta festividad. La tiendas se ven menos concurridas que hace unos años, la gente parece comprar de forma más calculada, en los medios se recomienda más sobriedad y menos despilfarro, se oyen menos aquellos villancicos que de no ser que te pillaran con unas copas de más te producían un auténtico empacho. Sin embargo la sensiblería con respecto a tener que gastar fortunas en los regalos de los niños todavía se mantiene ¿tal vez para paliar algún sentimiento de culpa.?

Parece que efectivamente se nos agota el Estado del Bienestar, aunque no para todos como estamos hartos de ver y oír. Es evidente que necesitamos un cambio a muchos niveles. 

Pero volviendo a la Navidad, también observo que se viaja más ya sea para el reencuentro familiar o todo lo contrario por huir precisamente de ello. 

Y sobretodo se fomenta más la solidaridad tan necesaria aunque no solo en estas fechas sino durante todo el año. 

Por mi parte solo deseo que paséis unos días lo más agradables que sea posible con vuestros familiares, sin excesos o con ellos si así lo deseáis y os lo podéis permitir, y sin olvidar a los que no tienen esa posibilidad, y sobretodo que volvamos a sentirnos más ilusionados. 


Feliz Navidad para todos. 






viernes, 4 de diciembre de 2015

¿Cómo puedo ayudar al mundo?



- ¿Cómo puedo ayudar al mundo?


- Comprendiéndolo, replicó el Maestro.

- ¿Y cómo puedo comprenderlo?

- Apartándote de él.

- Pero, entonces, ¿cómo voy a servir a la humanidad?

- Comprendiéndote a ti mismo.
Fuente: ¿Quién puede hacer que amanezca? de Anthony de Mello




viernes, 20 de noviembre de 2015

“Allons enfants…”

Esta semana ha sido muy dura, después de la matanza en Paris del pasado viernes, la capital del país donde nací y que me dio una educación de la que me siento orgullosa. Un país en el que no nacieron mis antepasados, pero que acogió a mi familia cuando huía de una guerra civil, perseguida por un gobierno dictatorial y le dieron la oportunidad de vivir con dignidad y libertad. Yo nací y me crié en Francia y amo a este país, me emociono y no puedo reprimir el llanto cuando oigo “La Marsellaise” y aunque soy consciente de que no fue fácil para los refugiados políticos españoles que ayudaron a Francia a vencer en la segunda guerra mundial para librarse de la tiranía nazi, me siento agradecida. Francia permitió que mi padre salvara su vida y que me diera la mía, por eso  estoy agradecida y siento profundamente que yo también pertenezco a esa nación; por eso las muertes del pasado 13 de noviembre, me duelen, pues son parte de mi familia nacional y comparto el dolor de sus familiares y el temor de mis compatriotas.

Me cuesta mucho entender el terrorismo, no me cabe en la cabeza que se pueda matar gratuitamente a otro ser humano, que no se valore en lo más mínimo una vida, y menos aún por un supuesto motivo religioso. No soy afín a ninguna religión, mis padres fueron tan lúcidos que al nacer yo, no me afiliaron a ninguna de ellas y me dieron la libertad de elegir, sin embargo, siempre me interesó ese aspecto tan íntimo y profundo del ser humano y por ello me acerqué a ellas, después de estudiarlas y compararlas entendí que fueron creadas para organizar y dar cierta forma en su  momento a sus incipientes sociedades en función de sus características ambientales, entre otros factores y que a pesar de sus diferencias, ninguna de ellas impulsa a matar al prójimo. Sé también, que los actos terribles que en nombre de todas ellas se han cometido en algún momento de su historia, son el resultado del ansia de poder de hombres con ambición desmedida y afán destructivo que se autodenominaron sus representantes y manipularon sus textos sagrados gracias a la ignorancia de sus seguidores,  para alcanzar sus fines personales.



 Me resulta absolutamente  alucinante pensar que en pleno siglo XXI, con todos los avances científicos, tecnológicos y con la posibilidad de aprender, informarnos y participar que tenemos a nuestro alcance, nos veamos abocados a regresar a la Edad Media! ¿Qué hemos hecho mal para llegar a esto?  ¿Por qué si hay tanta buena gente de culturas diferentes por todo el mundo y he tenido la suerte de conocer a muchos de ellos en mis viajes, que demuestran bondad y altruismo día a día y actúan con respeto y tolerancia, no somos capaces de trasladarlo a gran escala? 

¿Son los líderes de los países democráticos, todos unos ineptos? ¿No hemos sabido elegirlos? ¿Se contagian todos de la enfermedad del poder que los va corrompiendo en cuanto son elegidos? ¿O se convierten en marionetas de grupos de presión más poderosos aún que nos manejan a todos como peones de ajedrez para alcanzar unos fines egoístas que desconocemos pero que sufrimos todos? 

 ¿Hasta cuando vamos a seguir siendo marionetas?