viernes, 30 de marzo de 2018
viernes, 16 de marzo de 2018
Dientes de león
Un hombre que se sentía muy
orgulloso del césped de su jardín se encontró un buen día con que en dicho
césped crecía una gran cantidad de dientes de león. Y aunque trató por todos
los medios de librarse de ellos, no pudo impedir que se convirtieran en una
auténtica plaga.
Al fin escribió al Ministerio de Agricultura, refiriendo todos los intentos que había hecho, y concluía la carta preguntando:
- “¿Qué puedo hacer?”
Al poco tiempo llegó la respuesta:
- “Le sugerimos que aprenda a amarlos”
Anthony de Mello
Al fin escribió al Ministerio de Agricultura, refiriendo todos los intentos que había hecho, y concluía la carta preguntando:
- “¿Qué puedo hacer?”
Al poco tiempo llegó la respuesta:
- “Le sugerimos que aprenda a amarlos”
Anthony de Mello
viernes, 2 de marzo de 2018
viernes, 16 de febrero de 2018
¿Donde está el paraguas?
Al cabo de diez años de
aprendizaje, Zenno creía que ya podía ser elevado a la categoría de maestro
zen. Un día lluvioso, fue a visitar al famoso profesor Nan-in.
Al entrar en la casa de Nan-in, este preguntó:
- "¿Has dejado tu paraguas y tus zapatos del lado de afuera?"
- "Por supuesto", respondió Zenno. "Es lo que manda la buena educación. Actuaría de la misma manera en cualquier lugar."
- "Entonces dime, ¿pusiste el paraguas a la derecha o a la izquierda de tus zapatos?"
- "No tengo la menor idea, maestro."
- "El budismo zen es el arte de tener conciencia total sobre lo que hacemos", dijo Nan-in.
– "La falta de atención a los pequeños detalles puede destruir por completo la vida de un hombre. Un padre que sale corriendo de la casa puede olvidar un puñal al alcance de su hijo pequeño.
Un samurai que no mira todos los días su espada, terminará por encontrarla oxidada cuando más necesite de ella. Un joven que olvida llevarle flores a su amada va a terminar por perderla."
Y Zenno comprendió que aunque conociera bien las técnicas zen del mundo espiritual, había olvidado aplicarlas en el mundo de los hombres.
Al entrar en la casa de Nan-in, este preguntó:
- "¿Has dejado tu paraguas y tus zapatos del lado de afuera?"
- "Por supuesto", respondió Zenno. "Es lo que manda la buena educación. Actuaría de la misma manera en cualquier lugar."
- "Entonces dime, ¿pusiste el paraguas a la derecha o a la izquierda de tus zapatos?"
- "No tengo la menor idea, maestro."
- "El budismo zen es el arte de tener conciencia total sobre lo que hacemos", dijo Nan-in.
– "La falta de atención a los pequeños detalles puede destruir por completo la vida de un hombre. Un padre que sale corriendo de la casa puede olvidar un puñal al alcance de su hijo pequeño.
Un samurai que no mira todos los días su espada, terminará por encontrarla oxidada cuando más necesite de ella. Un joven que olvida llevarle flores a su amada va a terminar por perderla."
Y Zenno comprendió que aunque conociera bien las técnicas zen del mundo espiritual, había olvidado aplicarlas en el mundo de los hombres.
viernes, 2 de febrero de 2018
viernes, 19 de enero de 2018
La mano del sabio
Cuento Zen
Un sabio vivía santamente, distribuyendo
enseñanzas y consejos a sus discípulos y a quien quiera que se dirigiera a él.
Un día, uno de sus seguidores vino a su
cabaña y se lamentó de que su mujer era muy avariciosa. Había intentado todo
para hacerle comprender que la generosidad es una virtud muy importante en la
vida, pero todo había sido en vano.
Entonces el sabio emprendió camino y fue a
visitar a la mujer del discípulo. Una vez llegó a su casa, sin mediar palabra,
cerró su puño y lo colocó delante de la mujer. Ésta quedó asombrada.
— ¿Qué quieres decir con esto? –preguntó
sorprendida la mujer.
— Imagina que mi puño fuese siempre así.
¿Cómo lo definirías? –le
pregunta el sabio.
— Deforme –respondió ella.
Entonces él abrió la mano totalmente ante
la cara de la mujer y dijo:
— Y ahora imagina que fuese siempre así.
¿Qué cosa dirías?
— Que es otro tipo de deformidad –dijo la
mujer.
— Si entiendes esto –concluyó el sabio
–eres una buena mujer y estás en el buen camino, continúa por él.
Y se marchó.
Después de aquella visita, la mujer ayudó al marido no sólo a ahorrar, sino
también a distribuir a los necesitados.


jueves, 4 de enero de 2018
De mitos y cuentos
Sin importar nuestra edad, somos
como niños, debemos reconocer que nos encantan los cuentos y los mitos griegos
son ideales en ese sentido porque lo abarcan todo, y porque son la base de
nuestra cultura occidental, nos llegan
muy hondo porque son un reflejo del funcionamiento de nuestra psique.
Los dioses griegos son muy humanos en cuanto a sus cualidades y sus defectos,
en sus andanzas revelan toda la gama de emociones humanas, sus ambiciones,
celos, rabia, venganzas, impulsos, afectos, seducción, infidelidad, unos
instintos sexuales desbocados a
veces, sin preocuparse de los tabúes, les llevan a mezclarse sin reparos en
relaciones hetero u homosexuales, entre miembros de la familia, o con los
humanos, que les adoran; se transforman en animales o elementos de la
naturaleza, protagonizan o manipulan gestas épicas llenas de aventuras,
misteriosas, divertidas o dramáticas y sangrientas y sobre todo son inmortales
y lo son porque siguen viviendo en nuestro subconsciente como pautas de
comportamiento
Para los griegos, el Olimpo era algo
así como para nosotros la factoría de cine de Hollywood que como veis se
encontró con los guiones de sus películas ya escritos en griego, y que nos
siguen entreteniendo, porque nos siguen gustando los cuentos, menos los que nos
cuentan los políticos, claro.
A través de los mitos encontramos
los arquetipos que representan, que según nos enseñó Carl G. Jung, son símbolos
compartidos a través del inconsciente colectivo de forma universal por todos
los individuos en todas las culturas y que son un reflejo de los
comportamientos y relaciones humanas. También los podemos encontrar en las manifestaciones
culturales (teatro, cine, baile, pintura, escultura, etc), así como en los
sueños.
A lo largo de este año 2018, los
mitos griegos van a ser la fuente de los temas que voy a proponer en un
Proyecto Foto-creativo que llevamos a cabo desde hace algunos años con un grupo
de amigos y familiares en FaceBook. A lo largo del año vamos a viajar al Olimpo
para hacer una inmersión en la mitología griega para refrescar nuestra memoria
cultural, aprender algo más con los arquetipos sobre nuestro carácter y
divertirnos sacando fotos.
Os deseo a todos un Feliz Año
2018.
Françoise M.
viernes, 22 de diciembre de 2017
Final y comienzo de ciclo
A lo largo de esos doce meses
puede haber ocurrido de todo, desde lo mejor hasta lo peor, en estos casos el
paso del tiempo puede ser como un rodillo que a veces nos cambia la vida para
siempre. Para los que vivimos esa situación, en estas fechas llevamos muy mal
las ausencias de seres queridos que ya no volverán y que toman
forma en los recuerdos de momentos irrepetibles que reabren heridas y nos
arrastran hacia un agujero negro ahogándonos un año más en el dolor.
El ambiente festivo y de
frenético consumismo que nos asalta en cuanto salimos del remanso de paz de
nuestra casa, nos obliga a vivir una especie de esquizofrenia controlada, ajenos
a todo ello, ávidos de paz y de silencio en estos momentos para recordar la película de nuestros recuerdos, nos sentimos fuera de ese mundo incoherente que los demás viven
con un optimismo a menudo ficticio como un enfermo bipolar en su fase maníaca
antes de caer en la fase depresiva al iniciarse el nuevo ciclo y afrontar el inicio de un nuevo año.
Con la llegada del nuevo ciclo, regresamos a la normalidad, vuelve la paz, el silencio a nuestro alrededor, con
la rutina que hace más llevadera la herida, al menos hasta la próxima Navidad.
Poco a poco nos reinventamos, con la ayuda de los seres queridos que nos rodean
y nos apoyan, nos esforzamos por vestirnos un nuevo traje que adornamos con
algunas nuevas ilusiones y proyectos que nos van a iluminar el trayecto durante
estos nuevos 12 meses.
Para este nuevo ciclo pido paz,
salud y fuerza de voluntad para seguir adelante disfrutando del afecto de los
que nos rodean. Lo mismo os deseo a todos.
Un cariñoso saludo.
Françoise

viernes, 1 de diciembre de 2017
viernes, 17 de noviembre de 2017
La escalera
Siguió caminando por el bosque y apareció una escalera de piedra
en plena naturaleza, empezó a subir los peldaños húmedos y musgosos, cuidando
de no resbalar. Más adelante se asomó sujetándose a la barandilla de piedra para
ver un profundo barranco, oscuro, invadido por una vegetación cubierta de
niebla que le impedía ver el fondo. El frío húmedo iba poco a poco calándole
hasta los huesos, el olor a humedad se mezclaba con el olor de la vegetación
putrefacta y le irritaba la garganta. Dudó, pero siguió un poco más. El paisaje
se fue abriendo, apareció el cielo azul y el estruendo de una cascada se oyó a
lo lejos, al acercarse, en un saliente de la pared rocosa pudo ver el templo,
imaginó a la diosa en su interior con su sonrisa compasiva rodeada de velas
encendidas y tuvo la sensación de percibir el olor a incienso.
Se quedó un largo rato mirando el espectáculo de la naturaleza
intentando acercarse al espíritu de la Diosa; un ciervo cruzó el camino
lentamente, ladeando la cabeza hacia él, entonces lo vio, un magnifico
arco-iris saliendo de la cascada enmarcó el templo y supo que la diosa le había
escuchado, que había esperanza…
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)













































