viernes, 5 de junio de 2015
Afrontando la desmotivación
viernes, 4 de enero de 2013
Nuevo año, nueva vida
viernes, 8 de junio de 2012
Cambios con sentido común.
viernes, 15 de julio de 2011
Mantener la motivación
Con frecuencia los pacientes me preguntan cómo mantener la motivación ante cualquier propósito con la finalidad de mejorar o eliminar cualquier conducta perjudicial.
Para algunos ya sea porque están acostumbrado a la disciplina o debido a un carácter orientado a la perseverancia, les resulta más fácil, aunque por lo que he podido observar puede ocurrir que dependa de lo que quieran conseguir, ya que a veces resulta más fácil centrarnos y motivarnos en unas metas que en otras.
Para otros el mantener la motivación centrada y perseverar o adquirir una nueva disciplina es una tarea muy difícil.
Recientemente he recibido información sobre un nuevo aparato que consiste en un sencillo avisador de bolsillo que vibra en unos periodos de tiempo predeterminados con la finalidad de mantener la motivación al recordar el propósito que nos hemos planteado de forma discreta y silenciosa. Su creador basa su eficacia en el hecho de que “la mente no dispone de ningún mecanismo biológico para mantener siempre presentes las intenciones –por muy importantes que sean— en el primer plano de la conciencia. Resulta curioso comprobar que la misma mente que produce esas intenciones con frecuencia fracasa a la hora de tomárselas en serio.” Steve Lewinson, Psicólogo.
Cuando deseamos seguir una disciplina o adquirir un hábito más saludable, nos resulta difícil mantener la intención inicial, debido a que un exceso de estímulos o de informaciones externas produce distracciones que nos impiden mantener la atención centrada sobre aquello que deseamos conseguir en el primer plano de la mente, en la memoria de trabajo, y al pasar a un segundo plano de la mente se nos olvida con facilidad. Por desgracia, no disponemos de ningún mecanismo mental que nos permita mantener la atención centrada en un objetivo de forma continuada.
Por este motivo debemos usar medios artificiales, para recordar nuestras intenciones. Para eso sirve el aparatito, como quiera que aún no está comercializado en nuestro país y la idea es buena, podemos de momento sustituirlo por otro tipo de artefactos que tenemos más a mano como :
- un simple post it -esos papelitos adhesivos de colores- con un mensaje recordatorio
- un mensaje que programamos en la agenda del servidor de correo electrónico para que nos mande a diario y/o a determinadas horas uno o varios mensajes que recibiremos en el buzón.
- un aviso desde el reloj de pulsera programable a determinadas horas del día
- Unos mensajes a repetición a determinadas hora en la agenda del móvil que nos lo pueden recordar.
Los usos que podemos dar a este sistema de recordatorio para mantener la intención pueden tener como finalidad cosas como :
Ceñirse a una dieta, mejorar una actuación o conducta en el ámbito laboral o social, intentar una nueva actitud o perspectiva, mantenerse concentrado en el estudio o el trabajo, mejorar la imagen, mejorar la postura, dejar de fumar, organizarse, ser mejor compañero o padre, mejorar las habilidades de comunicación, reducir el estrés, relajarse unos minutos, controlar la adicción al trabajo, etc…
Poco a poco vamos asociando el sonido o la llegada del mensaje con el propósito manteniéndolo con mayor frecuencia en un primer plano de la memoria, de esa forma es mucho más fácil mantener la motivación y conseguir nuestras metas.

viernes, 15 de abril de 2011
Motivarnos

Siguiendo en la línea de lo que se comentó la pasada semana en cuanto a la realización de los propósitos, hoy vamos a ver de que forma podemos fomentar la motivación para seguir en ello y conseguir llevarlos hasta e final.
En primer lugar vamos a revisar nuestras metas y objetivos, ya que ello nos va a impulsar para mantener el interés en las acciones que estamos realizando. Pasada la primera etapa en la cual hemos invertido una importante cantidad de energía para romper con la inercia y empezar a caminar con miras a nuestro propósito, tendemos a volver al cabo de unos días o semanas a la zona de comodidad que hace que poco a poco nos dejemos llevar hacia una actitud más pasiva, anclados en la rutina del día a día y nos vamos olvidando de nuestro propósito.
Con el fin de mantener la motivación inicial, puede resultar de gran utilidad un pequeño ejercicio consistente en definir lo que realmente es importante para nosotros. Pero ¿cómo decidimos lo que es realmente importante en nuestra vida? Es conveniente considerar siempre lo más sencillo aquello que nos aporta una auténtica satisfacción, aquello que nos impulsa a actuar cada día casi sin esfuerzo, que nos procura un sentimiento de bienestar y hasta de felicidad. En eso debemos centrarnos porque es verdaderamente importante para nosotros.
Tomemos como ejemplo que lo que nos importa realmente es disfrutar de nuestra vida con una cierta calidad, ello implica al menos desde mi propia perspectiva: mantener un buen estado de salud, vivir nuevas experiencias, tener la oportunidad de conocer nuevos lugares y gentes, aprender nuevas cosas, sentirse a gusto con lo que hacemos tanto en lo personal como en lo profesional; para conseguir esto tendremos que cuidar la dieta, el sueño, hacer ejercicio, relacionarnos con nuestro entorno, dedicar un tiempo al estudio, la lectura, al pensamiento y/o la meditación, al ocio, procurar mantener una mentalidad positiva, tener paciencia y perseverancia, entre otras cosas... Con un poco de organización podemos conseguirlo.
Una vez que tengamos clara la meta es mucho más fácil seguir los pasos necesarios para mantener nuestra motivación, tenemos una orientación para seguir avanzando por las distintas etapas del camino que vamos recorriendo día a día de forma consciente.
En ese caminar, también es bueno pararse y reflexionar periódicamente sobre las etapas recorridas con el fin de valorar los resultados, el esfuerzo empleado, si es necesario hacer pequeñas modificaciones para mejorar el resultado y tomar impulso para la siguiente etapa.
De esta forma con el objetivo claro, actuando de forma consciente, dentro de un cierto orden, vamos construyendo y recorriendo nuestro destino, de otra manera tan solo nos dejamos llevar como un barco a la deriva y al final solo nos queda el recurso de quejarnos de nuestra mala suerte.














