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viernes, 6 de julio de 2012

Claves para hacernos mayores y felices (4)



Podemos hacer que la vejez sea una etapa fructífera. Las generaciones que tienen hoy entre 60 y 70 años, sabemos lo importante que es el adaptarnos a los cambios para sentirnos bien o simplemente poder integrarnos en la sociedad y en la vida.

Si bien el proceso  de envejecimiento no evoluciona de la misma manera en todos, depende de muchos factores, genéticos, ambientales, socio-económicos pero sobretodo de nuestro carácter. Depende de cada un@ el poder desarrollar nuestra capacidad de ser felices ¿cómo? Veamos algunas claves :

  •     Desarrollar una forma de pensar más libre y  con un mayor sentido de la tolerancia
  •     Ser optimistas, y mantener el buen humor, tratando de relativizar las pruebas de la vida, buscando siempre las ventajas de lo que nos enseñan,  sobre los inconvenientes
  •     Evitar vivir anclados en el pasado y tener proyectos de futuro aunque sea a medio o corto plazo
  •     Olvidarse del resentimiento, liberarse de aquellas emociones reprimidas, de recuerdos dolorosos, aprender a perdonar y a perdonarse
  •     Evitar el aislamiento, lo cual no implica poder disfrutar de momentos de soledad creativa
  •     Mostrar disponibilidad cuando los demás necesiten nuestra compañía o nuestro consejo
  •     Evitar a toda costa  el aburrimiento y la tristeza.
  •     Relacionarse con personas cuya conversación nos resulte interesante y motivadora
  •     Fluir realizando actividades que agradables y apasionantes
  •     Mantener la alegría. Al parecer en idioma hebreo la misma palabra “Guil” significa edad y también alegría.


Por lo que respecta al miedo a la muerte, podemos prepararnos mentalmente y también espiritualmente, según nuestras creencias, ya que son dos aspectos a tener en cuenta para sentirnos en paz. Para ello podemos usar técnicas de relajación, mediante la respiración y también de meditación o mediante la oración. Varias investigaciones han demostrado que con tan sólo diez minutos de meditación podemos rebajar de dos puntos la tensión arterial sin necesidad de tomar  medicamento alguno.

Todo esto nos puede ayudar para sentirnos más felices y serenos y disfrutar de esta etapa de la vida. No olvidemos que  saber envejecer bien  consiste en aceptar lo imprevisto del presente, sin lamentar lo que tuvimos en el pasado. Aceptar de vivir  de forma diferente conociéndonos, siendo conscientes de nuestras carencias, adaptándonos para  dar lo mejor de uno mismo.

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trucos blogger

viernes, 29 de junio de 2012

Aceptar envejecer (3)

trucos blogger

La vejez no es una enfermedad, es un proceso vital. Es evidente que a medida que van pasando los años, algunas de nuestras capacidades físicas van menguando, cambia también nuestra situación profesional, personal y familiar y tenemos que enfrentarnos a las nuevas realidades que  surgen día a día en nuestras vidas, todo lo cual exige una enorme capacidad de adaptación.  Sin embargo el envejecer tiene también sus ventajas, para mucho  supone una liberación de la obligación de trabajar, la cual debería reemplazarse por la voluntar de estar ocupados, ya que disponemos de más tiempo para hacer muchas de aquellas cosas que nos gustan y que hemos ido posponiendo; también es fin de las vagas y frustrantes ilusiones, nos volvemos más pragmáticos, mas realistas y nos encontramos ante la expectativa de empezar la aventura una nueva de vida afrontando nuevos retos para aprender y emprender nuevas actividades y dedicarnos a todo aquello que nos queda por descubrir...

Muchas de las cosas que antes eran fundamentales en nuestra vida, ahora van pasando a un segundo plano y podemos usar esa energía para otras cosas. Podemos expresar nuestra creatividad, una creatividad madura, que se convierte en la esencia de lo que somos, de lo que hemos vivido, de nuestra experiencia y que podemos transmitir a los demás, a las nuevas generaciones a través de alguna actividad de carácter técnico, artesanal o artístico.

Los años han dejado huellas, las arrugas, ese testimonio esculpido en nuestra piel representan todo lo que hemos vivido, bueno y lo menos bueno… Cada etapa de la vida tiene su forma y su expresión, no tiene sentido pretender parecer lo que no somos, es decir jóvenes físicamente hablando, aunque anímicamente seguimos siéndolo; sobretodo nosotras las mujeres, debemos aceptar el paso del tiempo y aspirar a un tipo diferente de belleza, una belleza  que sale de dentro y que irradia seguridad, confianza y sabiduría.

El hecho de hacerse mayor implica la responsabilidad de crear cada uno su propia realidad de vida en esta etapa de la vida, porque hacerse mayor, o sea, envejecer es un proceso que toma tiempo, a los humanos nos ocurre como a los buenos vinos, los mejores, los más sabrosos, son aquellos que han ido madurando poco a poco, durante años, en las mejores condiciones. Por eso insisto en que conviene empezar a preparar esta importantísima última etapa de nuestra vida con cierta antelación, al acercarnos al final de la madurez, empezando por cuidar un poco más de nuestra salud, tanto física como mental adoptando hábitos saludables, fomentando en nuestro tiempo libre aquellas actividades recreativas que más nos llenan y nos gustan, sin dejar de aprender algo nuevo cada día, evitar estancarnos, por pereza o miedo, adaptarnos a los nuevos tiempos, sin perder nuestros valores, ni nuestros principios, manteniendo nuestra curiosidad, nuestra motivación por conocer y conocernos cada día más, buscando el llegar a ser mejores personas.


viernes, 22 de junio de 2012

Podemos elegir cómo envejecer (2)



Desde la psicología el punto de partida está en uno mismo. Si queremos cambiar el mundo, primero tenemos que cambiar individualmente, al menos algunos patrones internos.

Y es que la vejez puede experimentarse como un obstáculo para vivir o como una nueva etapa que nos permite abordar nuevas experiencias gratificantes.

Poco podemos hacer, aportar o cambiar si no modificamos nuestra forma de percibir nuestro entorno o de pensar sobre lo que somos o cómo somos. Porque reconozcámoslo, honestamente, no resulta nada fácil aceptar que estamos envejeciendo. Para muchas personas esto es una fuente de miedos y produce mucha de angustia, lo cual repercute en todo lo que les rodea, para esas personas el paso de los años  ya no se asemeja con el crecimiento y la evolución sino con deterioro, jubilación, rechazo y muerte.

A los niños y adolescentes, no les preocupa en absoluto la vejez, de hecho cuando están con personas mayores sienten que pertenecen a mundos distintos. Sin embargo, cuando uno alcanza la etapa de la madurez, empieza a tomar conciencia al ver envejecer a sus padres.

Curiosamente, un@ tiene la impresión de que no cambia, de que siempre está igual, por mucho que se mire en el espejo, parece que los que cambian son los demás, el mundo, etc… Pero envejecer es algo ineludible y al llegar a esta etapa, podemos hacer dos cosas :

1) Aceptar e ir envejeciendo en paz o
2) Volvernos unos  quejicas, cuando nos entra el miedo y la rabia por sentirnos apartados.

De modo que si no queremos vivir amargados todos estos años que aún nos quedan, tenemos que hacer algo.

El miedo a envejecer, es también el miedo a la cercanía de la muerte.  Cuando perdemos a un ser querido especialmente en esa etapa de la vida, nos obliga a reflexionar sobre el sentido de nuestra propia existencia y esa reflexión puede llevarnos también a revisar lo que ha sido nuestra vida desde la infancia, recordándonos las cosas que realmente son importantes. Precisamente el hecho de saber que nuestra vida se acerca al final, en lugar de producirnos angustia debería de motivarnos a entender que cada día, cada momento es una  oportunidad que se nos ofrece de ser felices.

La etapa del envejecimiento no puede separarse de las demás etapas de la vida, la vejez forma parte de nuestro viaje por la vida y debemos prepararnos por la última etapa del camino.

Prepararnos mentalmente, incrementando la autoestima y también porque no, espiritualmente, según las creencias de cada uno. Estos son dos aspectos a tener en cuenta para sentirnos en paz. Para ello podemos usar técnicas de relajación y también de meditación o mediante la oración realizada de forma consciente. Se ha observado científicamente que con sólo diez minutos de meditación podemos bajar dos puntos la tensión, y eso sin necesidad de tomar  medicamento alguno.


trucos blogger

viernes, 15 de junio de 2012

2012 año del envejecimiento activo (1)



Recientemente he tenido la oportunidad de asistir en Sevilla a un congreso en el que se ha tratado del envejecimiento activo, aquí os dejo la primera de 4 entradas sobre el tema.

Según la OMS, el envejecimiento activo es el proceso de aprovechar al máximo las oportunidades para tener un bienestar físico, psíquico y social durante toda la vida. El objetivo es extender la calidad, la productividad y esperanza de vida hasta edades avanzadas.

El envejecimiento activo se apoya en tres pilares que proporcionan la calidad de vida y que son:

·      la salud. Se refiere básicamente a la prevención adoptando hábitos saludables, controles médicos periódicos, ejercicio físico y actividades recreativas que nos permiten prevenir enfermedades y mantenernos en buena forma tanto  física como mental.

·      la seguridad. Se refiere a la protección, recursos económicos y también desarrollo de capacidades psicológicas que fomenten la autoestima, la seguridad en si mimos, la dignidad, la independencia y la autonomía.

·      y la participación. Además de continuar siendo activo físicamente, es importante permanecer activo individualmente, en el ámbito familiar y social, sintiéndonos útiles, participando en:

·      actividades lúdicas
·      actividades con cará́cter voluntario y/ o cívicas
·      actividades remuneradas
·      actividades culturales y sociales
·      actividades educativas
·      Vida diaria en familia y en la comunidad
·      Solidaridad intergeneracional (transmitiendo nuestro conocimientos)

Todo un programa a desarrollar durante los años que la mayor esperanza de vida nos brinda para disfrutar, aprender, participar y crecer en lo personal.


viernes, 5 de agosto de 2011

Generación sin nombre

Hoy deseo reflexionar sobre la generación de los que nacieron hacia la mitad del siglo pasado. Es una generación “bisagra”. Han nacido de las penurias de las postguerras europeas, conocido la ilusión y el estallido del Mayo 68 en su adolescencia o juventud, y pasado a la madurez en un vertiginoso torbellino de desarrollos y avances sociales y tecnológicos como jamás se habían vistos anteriormente en la historia de la humanidad, teniendo que adaptarse continuamente a los cambios drásticos que iban apareciendo en sus vidas y su medio ambiente.

Todas esas experiencias les han curtido y ha dado lugar a una generación de personas que rondan ahora los 60 años, una edad en la que sus padres ya eran considerados como ancianos, tenían estilo de vida de ancianos y solían asumir que ya se les acababa la vida. Sin embargo, ellos no se ven así. De hecho cuando se miran al espejo a pesar de la huellas del tiempo, se reconocen y se aceptan, porque tienen claro todo lo vivido aunque no se identifican con las personas de esa edad tal y como fueron hasta hace bien poco. Ellos son por lo general curiosos, activos y no se han estancado.

En su mayor parte son personas que se han hecho a si mismas, han sabido provechar las oportunidades que ofrecían los cambios, sienten satisfacción con sus vida, han aprendido a cuidarse mediante la alimentación y el ejercicio. Aprecian y valoran la juventud, pero no la añoran. Se relacionan con éxito con las demás generaciones, sin complejos. Saben que les queda aún mucho por hacer y posiblemente, según las estadísticas de esperanza de vida, más de un cuarto de siglo aún por vivir, por disfrutar de nuevas experiencias, y sobretodo muchas cosas que aprender.

Es una generación cargada de experiencias, acostumbrada a adaptarse a situaciones novedosas y/o ambigüas. La mayor parte son luchadores natos, han tenido la oportunidad de estudiar, han hecho carrera en empresas o creándose una actividad autónoma, sacrificando la seguridad, arriesgándose y descubriendo su capacidad para desenvolverse con sus talentos peculiares que han ido desarrollando, consiguiendo con frecuencia mayor satisfacción con los servicios que han prestado a la sociedad. En general, tienen un buen nivel cultural y son capaces de disfrutar de la vida, de moverse y desenvolverse por el mundo.

Pensando en esa generación, a la que no tiene sentido llamar viejos, porque muchos tienen más inquietudes y energía que algunos jóvenes desanimados y desencantados por el futuro que les auguran. A esa etapa de la vida, por ser el mejor momento de su madurez, disfrutando una segunda adolescencia, pero esta vez concientes de lo que pasa, se me ocurrió que no estaría mal llamarla madurescencia…